Con la producción de granos ya no alcanza: también es necesario darle de comer al suelo

“Ustedes producen más cosas de las que creen porque trabajan en ecosistemas. No producen solamente granos, carne o leche. Producen más cosas y la gente ya se dio cuenta de eso”.

Así lo indicó Gervasio Piñeiro, investigador del Instituto de Investigaciones Fisiológicas y Ecológicas Vinculadas a la Agricultura (Ifeva) y del Conicet, durante la segunda jornada del CREATech que se está realizando en la ciudad de Córdoba.

Piñeiro explicó que los servicios ecosistémicos pueden categorizarse en locales, regionales y globales. Los locales son los que afectan la materia orgánica del suelo, el ciclo del nitrógeno, los polinizadores, la altura de la napas, la compactación del suelo, es decir, todos servicios que tienen incidencia en la producción agropecuaria. A escala regional pueden presentarse, por ejemplo, problemas de inundaciones. Y a escala global un impacto en los gases de efecto invernadero.

“Al suelo hay que cuidarlo y darle de comer. Y lo que más le gusta comer son raíces ¿Cuántos de ustedes saben cuántas raíces producen sus cultivos?”, preguntó el investigador.

Los microorganismos del suelo tienen digestibilidades similares a los del cualquier organismo vivo y les gusta comer de manera diversa y balanceada. Por ese motivo, es necesario ajustar los momentos que se la da de comer al suelo con aquellos en los que el suelo genera materia orgánica o nutrientes para los cultivos.

Cuando se termina de cosechar un cultivo de verano, empiezan a liberarse nutrientes y a veces no hay nadie que los aproveche en otoño; entonces se emiten gases de efecto invernadero, se lixivia nitrógeno en la napa, se pierde fósforo, entre otros fenómenos no deseados.

Piñeiro dijo que, para evitar eso, debe sincronizarse la descomposición con la toma de los nutrientes. Para eso, por ejemplo, se pueden sembrar gramíneas (vía aérea con mosquitos) que crezcan cuando la soja se está descomponiendo, poco antes de la cosecha, que en algunas situaciones puede generar además un mejor piso para la recolección del cultivo. De esa manera, cuando el cultivo de servicio se esté muriendo, va a liberar muchos nutrientes y entonces debe sincronizarse con el cultivo siguiente para que el mismo pueda aprovecharlos.

“En algunas situaciones el sistema de regulación y soporte de los ecosistemas se deteriora o muere porque no se le ofrece al suelo las energía que requiere”, alertó Piñeiro. “Para compensar eso, tenemos que usar cantidades crecientes de insumos y eso el bolsillo de ustedes lo sabe”, añadió.

Piñeiro viene estudiando hace año la incorporación de cultivos de servicio como alternativa para mejorar la salud del suelo y, por extensión, la producción agrícola sustentable.

El investigador explicó que los cultivos de servicio, que se emplean básicamente en invierno, puedan ser utilizados por los productores, en función de cada situación y presupuesto, a partir de las necesidades de cada lote de producción: si se necesita nitrógeno o solucionar problemas de compactación, reducir el nivel de napa o de malezas problemáticas, según el objetivo buscado, se puede elegir un cultivo de servicio diferente.

“Con malezas, por ejemplo, será necesario elegir un cultivo que compita muy bien en invierno. Para compactación se puede emplear nabo forrajero o una mezcla de especies. O para aumentar materia orgánica será necesario emplear cultivos con gran volumen de raíces y que también aporten nitrógeno. Estamos investigando diferentes cultivos con distintas mezclas”, indicó.

Piñeiro dijo que analizaron muchas especies de leguminosas con la técnica de nitrógeno-15, que indica cuánto nitrógeno del aire fijan, y los resultados indican que algunas especies fijan 130 a 140 kg/ha/año. “Para eso es necesario emplear cultivos que tengan muchas raíces, porque sabemos que humifican más; los datos de humificación de raíces versus partes aéreas con los que contamos dan que un gramo de raíz humifica entre cinco y veinte veces más que un gramo de parte aérea; entonces tenemos que buscar cultivos que estén lindos abajo más que arriba”, explicó.

“Dejamos de hacer cosas en invierno por el agua. Se inunda y no se planta nada, pero entonces la inundación va a ser peor. Precisamos plantas que saquen agua. ¿Y un arroz silvestre? ¿Una especie nativa? Necesitamos un cultivo para quitar agua y poder así sembrar el año que viene”, aseguró el investigador.

“Una de las cosas que suceden es que, cuando se pierden servicios locales, para seguir produciendo necesitamos subsidios energéticos que requieren el agregado de insumos. Para evitar eso podemos hacer es ingeniería de sistemas, para que los mismos provean una mayor cantidad de servicios posibles o los que a nosotros nos interesen”, concluyó.

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