No es posible crear empresas atractivas sin permiso para equivocarse

“Ante todo es necesario ser coherente. Es muy difícil esperar los beneficios potenciales de ser innovador siendo conservador y también lo es pretender ser innovador pero pretendiendo tener el margen de riesgo de un conservador”.

Así lo indicó Alvaro Rolón, consultor especializado en procesos de innovación, durante la presentación de un panel sobre “empresas atractivas” realizado en la segunda jornada del CREATech que se está realizando en la ciudad de Córdoba.

Rolón dijo que uno de los aspectos básico de todo proceso de cambio e innovación es la capacidad de tolerar las ineficiencias. “Cuando hacemos por primera vez algo, vamos a ser ineficientes y eso es parte del proceso de aprendizaje; es habitual que queramos dar un salto sin pasar por momentos desagradables, pero eso no es posible”.

“El éxito es una suma de fracasos asumidos con entusiasmo. Es fácticamente imposible crear oportunidad en el pesimismo”, agregó.

Uno de los aspectos constitutivos de la innovación es salir de la zona de confort por medio de la interacción con personas de contextos ajenos al propio. “El futuro está del otro lado del miedo”, dijo Rolón. “Tenemos que aprovechar la potencia de la diversidad”, aseguró.

Marcelo Carrique relató que, al comenzar a trabajar en la empresa agropecuaria familiar (localizada en el oeste bonaerense), una de las impresiones más fuertes que tuvo fue el impacto de una inundación. Y que eso lo llevó, desde entonces, no sólo a diversificar la producción agropecuaria en otras zonas, sino también a desarrollar emprendimientos en otras actividades, tales como estaciones de servicio, distribución de insumos o desarrollos genéticos (Bioceres, empresa de la actualmente es presidente).

Carrique, ex presidente de CREA, es uno de los cuatro socios fundadores de Nest, una “potenciadora” de emprendimientos agrotecnológicos para promover el desarrollo de empresas con alto potencial de crecimiento (los demás integrantes son Alejandro Larosa, Pablo C. Hary  y Elio Martín).

 

“La externalidad del clima tuvo un impacto fenomenal; algo que se no se puede manejar, no me cerraba mucho. Desde entonces intenté buscar la manera de poder gestionar la mayor cantidad de variables posibles”, indicó Carrique.

Rodolfo Zechner, empresario tambero de la zona centro de Santa Fe, indicó que, si bien inicialmente del foco de su gestión estaba orientada a obtener resultados, con el tiempo fue priorizando la calidad de los procesos y el bienestar de las personas que participan de las los mismos.

 

“Generar las condiciones para que las personas se sientan bien, produce resultados estables en el tiempo que aseguran la sustentabilidad de las empresas”, explicó.

Zechner explicó que contrato a una psicopedagoga para comenzar a trabajar sobre la salud emocional del equipo de trabajo. “Invertimos en maquinaria e insumos; también tenemos que invertir en las personas. Si la gente se siente bien, los procesos se hacen bien”, afirmó.

 

El empresario lechero señaló que, cuando se detecta un error, lo más conveniente para la empresa, en lugar de buscar un culpable, es averiguar el origen del problema para luego intentar resolverlo en conjunto.

Martin Scliar, empresario agropecuario entrerriano, contó que en 2007, en pleno auge agrícolam, decidió asociarse con otros productores para montar una granja avícola orientada a agregar valor a la producción local de granos.

“Tomamos la decisión porque sabíamos que el auge agrícola no iba a durar para siempre. De hecho, al año siguiente (campaña 2008/19), hubo una sequía que generó una crisis enorme en el sector”, relató.

“Hicimos el compromiso de no retirar dinero de la empresa avícola por el término de diez años para permitirle crecer y hoy podemos decir que eso se cumplió”, añadió.

Pedro (h) Lacau contó la experiencia de ser parte de una empresa agropecuaria que además elabora quesos con marca propia (La Suerte). “Las diferentes unidades de negocios comparten algunas cosas, como puede ser, por ejemplo, el centro de gestión, que se encarga de liquidar tanto una venta de quesos como la entrega de un camión de maíz”, comentó.

“Pasamos mucho tiempo en el trabajo y entonces es clave que ese tiempo la pasemos bien”, indicó Lacau. “La confianza es el combustible de los vínculos y somos seres emocionales que a veces razonamos. Vivimos de nuestros vínculos y nosotros elegimos vivir en el marco de vínculos de confianza con la gente que trabaja con nosotros, los accionistas, los proveedores y los bancos”.

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